El duelo duele y si finges que no duele, duele más

Estos últimos tiempos han dejado numerosas pérdidas físicas. No solo hemos perdido a seres queridos, probablemente hemos tenido que cambiar de estilo de vida, de empleo o nos hemos separado de esos afectos tan importantes para nosotros y todo esto implica grandes o pequeños duelos.

La muerte, sin duda, puede ser el más trascendental de ellos, pero no es el único y el duelo es eso que ocurre después de esa pérdida. Es necesario darle su tiempo y espacio para procesarlo y permitirlo para así evitar acumularlo.

El duelo hay que sentirlo, vivirlo, transitarlo; muchas veces queremos evitarlo como si no estuviese pasando nada, pero la verdad es que el duelo duele y si finges que no duele, duele más…

Al evitar sentir de forma natural este dolor, comenzamos a acumular más contracciones emocionales que terminan generando más malestar físico y emocional.

Cuando perdemos a alguien muy importante o algo representativo para nosotros, sentimos ese vacío. Muy probablemente no nos habíamos percatado que nada es permanente y que en algún momento de nuestra vida necesitamos aprender a aceptarlos.

Es importante aceptar y reconocer que estamos en duelo para poder seguir avanzando… estos dos grandes pasos son necesario transitarlos.

¿Cuántas veces intentamos distraernos para no sentir el dolor?

El duelo duele porque nos conecta con lo que ya no tenemos y eso despierta nuestras heridas emocionales.

Las experiencias de pérdida requieren un proceso de asimilación y aceptación. Al reconocerlo, liberamos emociones que de otro modo quedarían reprimidas.

Si no se transita un duelo por una pérdida, se acumula y se extiende en el tiempo y cuando los mecanismos de defensas naturales que tienes para superarlo parecieran no estar funcionando, puedes estar encontrándote con un duelo prolongado o duelo no resuelto y puede influir negativamente en tu salud mental y física. Buscar apoyo profesional en ese momento es de suma importancia.

Permitir y sentir todo sentimiento y emoción que aparece es el primer gran paso para liberar la contracción emocional propia de la situación.

El duelo se vive en diferentes etapas y de diferentes maneras. Va desde la negación, pasando por la rabia, la negociación, la tristeza hasta llegar a la aceptación.

En primer lugar, no aceptamos ni comprendemos con claridad, creemos que lo ocurrido no es verdad y se genera confusión, nos molestamos y cuestionamos. Posteriormente buscamos un culpable, algo, alguien o uno mismo, luego ocurre una etapa delicada que si no se cuida puede desembocar en depresión. En la negociación es momento de pensar en qué hacer. Al final, llega la aceptación, que nos da de alguna manera un estado de calma, serenidad y comenzamos a recuperarnos para volver a la realidad de nuestra vida.

Hoy quiero invitarte una vez más a llorar tu duelo…

Para sanar esa herida, necesitas darte espacio para expresar lo que estás sintiendo…

El dolor del duelo se siente…

En el curso de su propia naturaleza, sana, cicatriza…

Después queda el recuerdo de la experiencia y la intensidad del dolor se transforma.

Vivir el duelo y transitarlo es tu oportunidad de sanar la herida. No es tu enemigo, tampoco un castigo.

Es un proceso que te recuerda una vez más, que necesitas volver a ti.

Recuerda que sentirlo no es otra cosa que estar presente en tu cuerpo y en la necesidad que tu dolor tiene para poder expresarse y liberarse.

¿Cómo estás transitando tus duelos?

Me vas contando…

¡Juntos en tu proceso de sanación y transformación!

najiba

10 comentarios en «El duelo duele y si finges que no duele, duele más»

  1. Hola hacen 3 meses perdí a mi esposo eramos una pareja sumamente feliz 35 años juntos una familia hermosa con 4 hijos tres nietos de los cuales solo conoció uno en persona los otros están fuera del país esto ha sido para mi y mis hijos terrible teníamos planes de reencontrarnos con nuestros hijos pero le dio el virus de covid 19 mi esposo se llevó parte de mi vida no ha sido fácil haceptar que ya no esta todavía no lo puedo creer hay momentos que me dan crisis y llora mucho necesito ayuda

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  2. Es sin duda una situación fuerte y difícil de comprender y aceptar. Tanto que reflejamos lo que sentimos en otros y no nos dejamos querer y lanzamos a otros nuestro malestar. Hoy me di cuenta de eso y justo pude leer esto. Bueno hay que trabajar para ser mejor emocionalmente

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